
Fiesta multicultural y comida al aire libre, en la Plaza del Doctor Fleming, junto a la calle Zabala.
En el año 90 se abrieron los primeros comercios de africanos en San Francisco (un senegalés y un marroquí). En el 92 se creó el tercer comercio y los demás se han instalado a partir de entonces. Su número ha aumentado progresivamente, sobre todo en los últimos siete años, al hilo del aumento de la presencia de personas extranjeras, del progreso laboral de algunos de ellos y de la devaluación del precio de las lonjas y el cierre de otros establecimientos.
En el año 90 se abrieron los primeros comercios de africanos en San Francisco (un senegalés y un marroquí). En el 92 se creó el tercer comercio y los demás se han instalado a partir de entonces. Su número ha aumentado progresivamente, sobre todo en los últimos siete años, al hilo del aumento de la presencia de personas extranjeras, del progreso laboral de algunos de ellos y de la devaluación del precio de las lonjas y el cierre de otros establecimientos.
Casi todos ellos comenzaron trabajando en la venta ambulante por las calles, bares, playas y fiestas, más adelante obtuvieron plazas en mercadillos y después han iniciado estos comercios, probando con diversos productos de venta. La mayoría de los comercios están llevados por personas de origen marroquí o senegalés (tiendas de bisutería, bolsos y ropa, de alfombras, peluquería, carnicería musulmana, bares...). También hay comerciantes ecuatoguineanas, angoleñas, nigerianas, chinos, hindúes(tiendas de alimentos africanos, de alimentos locales, peluquerías africanas, carpintería metálica...).
Entre las personas que trabajan en la venta es común que se abran negocios donde participan familiares o paisanos; que se repartan la atención de las plazas del mercadillo y de la tienda entre varios paisanos; que cuando una persona llega de nuevas, se le acompañe para enseñarle a vender por la calle; se la ofrezca una cama o una parte de la cama en alquiler o pensión compartida; y se le garantice la comida y el alojamiento mientras no tiene ingresos propios (ver Díaz, 1997: 41-62). Muchas personas que llevan los comercios tienen tradición como comerciantes en su cultura de origen (sobre todo, magrebíes y senegaleses), como sucede también con el pueblo gitano.
Buena parte de quienes viven de estos trabajos tienen una formación y experiencia profesional, técnica o universitaria en sus países de origen. Pero la falta de documentación en regla, de posibilidades de homologación de títulos y de acceso a trabajos con esa titulación siendo personas de países más pobres al nuestro, les ha hecho casi imposible tener otras salidas laborales (ver Díaz, 1997:29-40).