
“En la sociedad de “los planes de igualdad” de la “conciliación de la vida laboral familiar”, se has impuesto una nueva distribución del trabajo, donde se mantiene al discriminación por género. Las tareas que el sistema patriarcal y capitalista impone a las mujeres en su rol de cuidadora de familia, hoy se traslada a la trabajadora doméstica, casi siempre una mujer extranjera. La empleadora gana espacios en le ámbito público, relegando en la trabajadora doméstica inmigrante el cuidado del hogar y la familia, de esta forma el sistema no se cuestiona, ni se modifica, sólo cambia la mujer sobre la que recaen las tareas de menor prestigio social, invisibilidad y subordinación. De este modo, como sostienen diversos autores el empleo de mujeres migrantes extracomunitarias en los servicios de proximidad permite identificar un trasvase de desigualdades de clase y etnia entre las propias mujeres, con el que se enmascara el mito del “nuevo igualitarismo dentro de la pareja” y el patriarcado sigue subyaciendo inalterado detrás de las estructuras domésticas y del empleo remunerado.”
De “Manos que mueven el mundo” , Harresiak Apurtuz y Asociación de Mujeres Malen Etxea; Guipúzcoa 2008. (pp. 5)
De “Manos que mueven el mundo” , Harresiak Apurtuz y Asociación de Mujeres Malen Etxea; Guipúzcoa 2008. (pp. 5)